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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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16 Julio 2020 04:00:00
Como quiera que sea ahí sigue
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Hay catedráticos universitarios que aseguran el primer medio de comunicación escrita se encuentra en las pinturas rupestres que existen en rocas y cavernas en la era prehistórica, siendo éstos la primera forma de expresión plasmada en donde historiadores consideran que era una manera de dejar plasmado pequeñas narraciones de la vida cotidiana.

A la fecha sigue siendo una manera de expresión el dibujar algo, escribir con palabras y por qué no una simple raya se puede considerar una manifestación de algo o un sentir, que no precisamente tenga palabras o letras.

Pero como toda sociedad civilizada existe lugares específicos para poder manifestarte, así como también el cuándo, dónde y cómo.

¿Cuántos de ustedes se han quejado por las pintas que alegremente los vándalos hacen en sus paredes?

Las leyes se han hecho más severas para los grafiteros, el repudio social se agudiza, las autoridades vigilan más y los divertidos pintores de barrio aún hacen de las suyas, en la oscuridad de la noche y el clandestinaje.

¿Cómo puede bajar de nivel este problema social, principalmente para el comercio? Una propuesta nació hace algún tiempo en las autoridades que dispusieron de paredes especiales donde los chavos banda podían dentro de la ley, expresar sus emociones con pintura en aerosol. Más tarde en otras administraciones locales se empezó a usar una pintura especial antigrafitti que permitía limpiar fácilmente cualquier travesura, lo cual resultó muy positivo.

Las autoridades municipales también han intentado poner en evidencia las sanciones que se aplican a los jóvenes sorprendidos in fraganti, mientras que la vigilancia en zonas de conocida atracción, espacios públicos y turísticos han intentado que sea una vigilancia permanente que por desgracia estos vándalos buscan la manera para salirse siempre con la suya pintarrajeando.

En el estado de Coahuila, hace algunos años el Congreso Estatal de esa entidad aprobaron una reforma que penaliza más severamente esta actividad, lo cual fue aplaudido particularmente por comerciantes, que son el grupo de población más afectados. Pero como quiera que sea el grafiti sigue.

Se han identificado a lo largo de los estudios diversos tipos de pintas en paredes. Uno de ellos es la “firma”, es decir, un símbolo que los grafiteros una a nivel personal para identificarse como los autores de una pinta, a veces se trata de los nombres o símbolos de pandillas. Es una forma de marcar territorio igualmente.

En todos los casos se trata de pintas en lugares donde no tienen autorización. En este mismo caso, los grafiteros compiten por poner su firma en lugares inverosímiles en lo alto de edificios o espectaculares, bajo puentes o donde simplemente el público se pregunta con asombro: ¿Cómo diablos le hizo ese grafitero para pintar ahí?

Otra forma es la de comunicación, donde los grafiteros marcan lugares de interés para ciertas actividades. A veces un símbolo representa un aviso de venta de droga o armas, a veces son claves que sólo ellos conocen su código y sus mensajes.

También existe el tipo de grafiti siendo el más estúpido de todos, pues los vándalos sólo quieren pintar por pintar, en cualquier lugar y cualquier garabato o “dizque” dibujo. Así, vemos ondas sobre paredes, plantas o autos, nombres de enamorados o dibujos obscenos, siempre en lugar a la altera de quien los pintó. Ésta forma de grafiti es quizá la más dañina no sólo porque es una estúpida sin razón alguna, sino que además es abundante.

La última de la forma es quizá, la única justificable, el grafito de protesta o censura. Este tipo de pintas se hace por personas indefensas ante grandes empresas o instituciones, en el claro motivo de desquite, anonimato y evitar un mensaje claro.

De acuerdo a las diversas opiniones que existe sobre el grafiti, se llega a la conclusión que, aunque es un delito considerado no grave no se ha podido establecer una cultura por denunciarlo y mientras tanto la pigmentación grotesca sigue apoderándose cada vez de más sectores de la entidad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) http://www.intersip.org
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